domingo, 6 de agosto de 2017

Paseante dominical. La musa


La descubrí en mi visita a Nápoles y Pompeya y al momento caí rendida a sus pies, desde entonces está enmarcada entre las imágenes de mi vida. Algo más de dos años hace que me mira sin decir nada, pero pocas palabras le hacen falta. Me recrimina este conformismo, me acusa de rendirme. Ella sigue buscando la inspiración, intenta desde al alba al ocaso cazar la frase perfecta, mientras yo la miro de reojo, casi avergonzada por mi falta de valor. Desde su mosaico milenario, 'La Poetisa de Casa Libanio' me empuja a diario a escribir, a sacar de dentro todas las historias que se enredan y me retuercen, y algunos días como hoy me atrevo a mirarla frente a frente y decirle que lo voy a intentar. 

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